Alexis de Tocqueville afirmó que el momento de mayor vulnerabilidad de los Estados es cuando estos se están reformando. Sería innegable señalar que Colombia pasa por un momento de transformación política desde la victoria del Presidente Petro quien ha propuesto cambios en materia laboral, pensional, de salud y de justicia. Sin embargo, uno de los temas neurálgicos del país es la misma presencia o existencia del Estado en los territorios periféricos, fronterizos y alejados de Bogotá.
Si bien ha existido una iniciativa válida pero no tan efectiva como la política de Paz Total, en donde el ELN se ha fortalecido aprovechando la buena fe de un gobierno que decretó cese del fuego y las negociaciones con otros actores ilegales presentan dificultades, es indispensable avanzar sobre acciones de gobierno concretas que busquen reconstruir la confianza de la ciudadanía en el Estado, especialmente en las zonas del país en donde se disputa la misma legitimidad de la violencia política del país.
En este sentido, la relación de presencia del Estado en las fronteras ha sido históricamente una relación de debilidad, desinterés y distanciamiento por cuanto se ha privilegiado las relaciones diplomáticas entre las capitales de los países fronterizos, pero se han desconocido las ausencias, disputas y vacíos de poder estatal, frente a la existencia, permanencia y control territorial por parte de los actores ilegales. En conclusión se ha ejercido una política exterior formal, y no un ejercicio físico o real de la soberanía en las fronteras.
Una acción concreta de soberanía real en la frontera con Ecuador es la apertura del puente fronterizo sobre el Río Mataje que después de 2 años de inaugurado no ha sido puesto en funcionamiento. Un elefante blanco que debería ser analizado por la Contraloría General de la República por cuanto la no utilización del bien está generando un daño patrimonial, yendo en contra de la moralidad pública, ineficiencia en la utilización de los recursos públicos y daño del bien por su no mantenimiento. Una inversión que supera los 200 mil millones de pesos, según el Invias, no puede quedar enterrada en un puente sin uso y sin la función de conectar a dos territorios que requieren promover el turismo, el intercambio comercial, el control de los Estados y la libre circulación.
Ahora bien, en estos 8 meses se puede notar una preferencia del presidente Petro por Venezuela, por lo menos en tres aspectos: la designación del embajador Armando Benedetti a los pocos días del inicio del gobierno versus la posesión de la embajadora en Ecuador María Antonia Velasco que se dio este 12 de abril, después de 8 meses de gobierno. La frecuencia de visita y diálogo entre presidentes, en una relación 4 a 1, 4 en Venezuela y 1 en Ecuador, y tres, la apertura del puente internacional con Venezuela que se realizó el 26 de septiembre del año pasado y con Ecuador- Río Mataje- hasta el momento no se ha hecho. Con esto no quiero decir que se disminuya la atención con Venezuela, que viene de una relación tensa, conflictiva y nula, y por tanto requiere un tratamiento especial por el Presidente Petro, pero es importante no descuidar la de Ecuador la cual es fundamental para el sur del País y permitiría construir la paz desde la frontera.
De hecho, frente a la balanza comercial entre los dos países, me parece fundamental compartir la siguiente información del Observatory of Economic Complexity de 2021, que hace ver la relevancia de la relación entre Ecuador y Colombia. Se el observatorio, Ecuador exportó $853 M a Colombia. Los principales productos que exportó fueron Pescado procesado ($157M), Tabla de partículas ($108M), y Aceite de palma ($69,6M). Durante los últimos 26 años las exportaciones de Ecuador a Colombia han tenido un incremento a una tasa anualizada de 4,67%, desde $260M en 1995 a $853M en 2021. En el mismo año, Colombia exportó $1,79MM a Ecuador. Los principales productos que exportó fueron Petróleo crudo ($107M), Medicamentos envasados ($98,4M), y Camiones de entrega ($91,7M). Durante los últimos 26 años, las exportaciones de Colombia hacia Ecuador han presentado un incremento, a un ritmo anualizado del 5,54%, desde $442M en 1995 hacia $1,79MM en 2021.
Según la misma fuente, en 2021, Venezuela exportó $65,5M a Colombia. Los principales productos que exportó fueron Baterías eléctricas ($8,28M), Barras de hierro en caliente ($7,38M), y Barras de hierro crudo ($6,59M). Durante los últimos 26 años, las exportaciones de Venezuela hacia Colombia han presentado un decrecimiento, a un ritmo anualizado def 11,4%, desde $1,51MM en 1995 hacia $65,5M en 2021. En 2021, Colombia exportó $331M a Venezuela. Los principales productos que exportó fueron Polímeros de propileno ($34M), Azúcar de confitería ($21,1M), y Medicamentos envasados ($13,6M). Durante los últimos 26 años las exportaciones de Colombia a Venezuela han tenido un decrecimiento a una tasa anualizada de 4,09%, desde $981M en 1995 a $331M en 2021.
Es claro que el valor de la relación comercial entre Colombia y Venezuela ha disminuido significativamente en los últimos años debido a la crisis económica y política en Venezuela. Si bien, una relación binacional no se debe limitar a lo comercial, es importante revisar las otras dimensiones propias de los Estados. En ambas se refleja una débil presencia del Estado en los territorios, existencia de actores armados ilegales, de cultivos de uso ilícito, contrabando, trata de personas.
Frente a estas relaciones fronterizas sería ideal construir un nuevo relato diplomático y de relaciones binacionales que vayan más allá de las simpatías ideológicas y se enfoquen en las necesidades de las poblaciones de frontera.
Finalmente, en esta época de cambios es necesario que exista relación directa entre el discurso y las acciones concretas del gobierno nacional con Nariño y con su frontera que busquen soluciones reales a las problemáticas históricas que se han profundizado a raíz de la incomunicación del departamento con el centro del país a raíz del deslizamiento en Rosas-Cauca.



